Una era radicalmente nueva
De Wikinomia
Los cimientos de la sociedad moderna están cambiando como nunca antes lo habían hecho. La llegada de una sociedad influída poderosamente en sus relaciones socioeconómicas por la tecnología ubicua hacen que nos encontremos en un mundo radicalmente nuevo y desconocido prácticamente en todos los ámbitos de la vida. Las relaciones económicas no son ajenas a este hecho, especialmente cuando las mismas se encuentran determinadas por Internet y un mundo hiperconectado. El cambio es tan brutal que hasta las teorías de Marx se han cumplido sobre cómo en un mundo ideal, las herramientas de producción se encuentran en manos del proletariado.
La crisis que afrontamos como ya se ha dicho en diferentes sitios es una crisis de modelo social, del sistema en el cual vivimos. No se trata sólo de una crisis financiera, económica o energética, sino que se trata de una crisis del modelo global de sociedad, como consecuencia, entre otras razones, de la llegada de las tecnologías de la información. La cuestión es, ¿qué debemos hacer como sociedad para enfrentarnos a este cambio de modelo social?.
¿Cuál es el momento histórico que vivimos?
El primer paso para enfrentarnos a esta nueva situación es el reconocimiento de la realidad. La clase política actual en general y la gran mayoría de ciudadanos en particular, parecen no darse cuenta de la gravedad de la situación que tenemos, o si se dan cuenta, especialmente los políticos, no la transmiten por no atemorizar a la población. A pesar de que desde la clase política nos prometen todo tipo de medidas para la recuperación económica, ésta por su complejidad, no tiene solución con medidas puramente económicas. El modelo ha llegado a su cénit y toca cambiarlo, y eso no se hace con medidas macroeconómicas ni de política monetaria ni con declaraciones grandilocuentes como las del G-20.
Los líderes de nuestra sociedad tienen que hacer ver a la sociedad que las claves del futuro pasan por entender que lo que está cambiando no es simplemente la cultura de una civilización. Como sociedad nos enfrentamos, no a un simple mayo del 68 o incluso a la revolución industrial del siglo XIX, desde mi punto de vista, especialmente el primero, son peccata minuta en comparación con los cambios que vamos a ver.
Al igual que el cambio de una vida nómada a una sedentaria como consecuencia del descubrimiento de la agricultura y la crisis climática de la época trajo consigo la creación a los primeros establecimientos humanos germen de las futuras ciudades, la llegada de las tecnologías de la información y de la comunicación están permitiendo que estemos germinalizando las nuevas formas de vida de los próximos cientos de años.
Capas de la civilización
La civilización siempre se ha ido construyendo sobre capas que sustentan nuestro modo de vida. Stewart Brand, de la Fundación Long Now, creó un diagrama que mostraba sobre qué está construída nuestra civilización y sobre qué depende nuestro modo de vida.
Nuestra sociedad se encuentra estratificada dependiendo todo de la naturaleza. El soporte de nuestra vida es la tierra donde nos encontramos, como nuestro aire, la tierra que pisamos, el agua que bebemos, etc. En función de cómo sea la naturaleza así viviremos. Vivir en un desierto afecta nuestra cultura, el gobierno de la misma, la infraestructura, el comercio sobre el mismo así como la moda que se deriva de éste. Lo mismo ocurre con zonas que se encuentran en el trópico o aquellas que se encuentran en el Círculo Polar Ártico. En función de la naturaleza, podemos construir todo lo demás.
Es por ello que desde la naturaleza emerge una cultura, que conforma nuestra identidad. Tenemos unos rasgos comunes en función del sitio donde hayamos nacido y tenemos una cultura que se deriva de una tradición histórica. Gracias a la existencia de una cultura donde la presencia de la religión ha sido tan permeable con la propia sociedad, las costumbres tanto de gobierno, infraestructuras y
Es por tanto desde esta cultura que mantenemos en una zona determinada, donde emerge la forma de gobierno que tenemos. La organización del gobierno así como las decisiones gubernamentales que se derivan de este vienen caracterizados por la cultura e historia que arrastramos. De ahí que si cambia la cultura, el gobierno necesariamente cambiará antes o después en las tomas de decisiones.
Este gobierno es quien regula la infraestructura de relaciones socioeconómicas que mantenemos. Sus leyes conforman lo que pueden o no pueden hacer los ciudadanos, instituciones, organizaciones y empresas en la sociedad donde nos encontramos, fomentando, creando y teniendo una infraestructura para que se pueda producir el intercambio de relaciones socioeconómicas.
Esta infraestructura es la que da marco al comercio, que no es otra cosa, que el intercambio de bienes y servicios económicos entre pares. El comercio viene determinado por la infraesutrctura física con la cual contemos así como con las formas de gobierno que nso imponen en cómo acordamos el intercambio de bienes y servicios. Y por último, es esta comercio,quien configura una moda, que no es lineal, sino que va y vuelve en las formas de relacionarse.
A lo largo de los siglos la cultura ha ido cambiando poco a poco en cada una de las áreas del planeta, gracias al paso de numerosas civilizaciones. Por ejemplo, España, por su situación geográfica al la tierra más conocida en los límites del mundo conocido, así como los miles de kilómetros de costa existentes, ha visto como decenas de civilizaciones han pasado por la Península. Fenicios, cartagineses,romanos o árabes por la parte mediterréa, o centroeuropeos, ingleses o franceses en la zona continuental, han sido algunas de las civilizaciones que bien han estado cientos de años en nuestras tierras, o bien nos han influído poderosamente por su propia cultura. Todo ello ha hecho que se vaya conformando tanto la cultura como el gobierno de la actual España.
Sin embargo, la naturaleza ha sido prácticamente la misma. El clima siempre ha sido benigno en la costa española, frente a las altas temperaturas que se han soportado en la zona sur de España en el valle del Guadalquivir. El clima continental que afecta gran parte de España es similar al de hace 1.000 ó 2.000 años. Además y si como parece ser el caso actual, cuando se está produciendo un cambio climático gradual pero irreversible, éste se produce de manera lenta.
Sin embargo, y si nos paramos a analizar la situación donde nos encontramos actualmente, nos damos cuenta que poco a poco la Humanidad, gracias a la tecnología, comienza a tejer una naturaleza totalmente ajena donde se encuentra. Dadas unas determinadas condiciones de conectividad y de capacidad de computación, las personas comienzan a vivir en entornos paralelos, independientemente de dónde se encuentre espacialmente e independientemente del espacio temporal donde estén.
La tecnología está permitiendo que, aunque siempre dependiendo de la capa de la naturaleza que una nueva cultura de relaciones emerja que está posibilitando un cambio en el paradigma brutal. Cuando la base de la cultura no es sólo la naturaleza física sino que es con más y más fuerza la naturaleza de base tecnológica donde se encuentra y las capacidades de relacionarnos que tenemos gracias a la tecnología, la cultura cambia radicalmente, afectando irremediablemente al resto de capas por encima de ella...y eso avisa de un cambio brutal en la cultura, gobierno, infraestructura y comercio, además de la moda. Y ahí es donde comienzan las grandes empresas.
Sin embargo, por primera vez en nuestra historia, la naturaleza tiene un doble componente. No sólo nos enfrentamos a los propios avatares de la naturaleza física, con todo el asunto del cambio climático. El propio avance y progreso humano que se manifiesta en los avances tecnológicos han venido configurando una nueva forma de naturaleza que se asienta sobre la conocida, pero que es base también de las capas siguientes.
La actual tecnología permite entre otras cuestiones poder conducir negocios desde nuestra casa, comunicarnos con cualquier parte del mundo, intercambiar conocimiento y hasta sumergirnos en mundos virtuales. Gracias a esta infraestructura tecnológica, la cultura desde su implantación ha comenzado de manera radical a cambiar. Nuestras formas de expresión cultural, en el más amplio sentido de la palabra, han cambiado en los últimos 150 años, desde la revolución industrial, y especialmente desde la proliferación de chips y de internet como método de comunicación global.
Sin ir más lejos, las posibilidades de comunicación y de intercambio de información están posibilitando que una cultura arraigada desde hace cientos de años, esté cambiando progresivamente. Si ya los cambios en los valores de la sociedad occidental comenzaron a cambiar de manera radical en el siglo XX como consecuencia entre otras razones, de la proliferación de los actuales medios de comunicación masivos como radio o en mayor medida, la televisión, la llegada de los chips en general y de Internet en particular han terminado por cambiar el mundo en su totalidad, preparándonos para una época totalmente nueva. La comparativa de los nativos digitales frente a los inmigrantes digitales no es más que reflejo de la nueva época a la que nos acercamos.
La tecnología que se encuentra a nuestro alcance, posibilita no sólo nuevas formas de producir bienes, sino sobre todo, y ahí es donde se encuentra el cambio radical, nuevas formas de relacionarnos como nunca antes habíamos tenido en nuestra historia. Para llevar a cabo un negocio, no tenemos que conocernos físicamente ni usar papel moneda; podemos charlar con miles de personas que no hayamos visto nunca y organizarnos gracias a las tecnologías para cambiar algún aspecto de la política que no nos guste, con el peligro que entraña.
El uso de la tecnología está comenzando a forjar una nueva cultura entre los ciudadanos, especialmente entre los nativos digitales, que traerá como consecuencias cambios profundos en los siguientes sustratos de la civilización como son el gobierno, la infraestructura, el comercio o la moda. Sin ir más lejos, algunas de las nuevas formas de gobierno que se pueden derivar gracias a las redes sociales distribuídas ya han sido apuntadas
No cabe duda que estamos ante un cambio radical de era
